ajedrez

Lección 21 | La importancia de la ventaja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una vez conocido el valor de las piezas, es importante no realizar cambios que comporten desventaja material, salvo que se logre otro tipo de ventajas. En principio la superioridad material supone una importante ventaja. Nuevamente podemos mencionar la similitud de la partida de ajedrez con una batalla, donde generalmente el ejército mas poderoso es el que triunfa. De la misma manera, también en la mayoría de las ocasiones en ajedrez, vence aquel que posee ventaja material. Entre jugadores fuertes a menudo la simple ventaja de un peón puede ser suficiente para decidir la partida, siempre que no exista otra circunstancia que desequilibre de otro modo la situación.

Todavía no hemos estudiado el caso de una mejor colocación de las piezas, pero el símil de la batalla nos permite comprender que

incluso un ejército menos numeroso puede resultar vencedor si se dan ventajas estratégicas que le favorezcan.

Teniendo en cuenta todo lo dicho, podemos establecer una diferencia basada en la valoración de las distintas piezas. El alfil o el caballo tienen un valor parecido, a pesar de su distinto movimiento y su valor es equivalente a tres peones. Generalmente se denominan piezas menores, en contraposición a las torres y la dama, llamadas piezas mayores. A la diferencia entre el valor de la torre y el del caballo o el de la torre y el alfil, se le llama calidad. Así, al cambio del caballo o alfil por una torre se le denomina ganancia de calidad y, por el contrario la pérdida de calidad es el cambio desfavorable de una torre por un alfil o un caballo. Matemáticamente la calidad puede establecerse en un peón y medio. Dado que no es posible dividir un peón, podemos decir que la torre vale algo más que un alfil y un peón ( o un caballo y un peón) pero algo menos que un alfil y dos peones.

Los valores mencionados de las piezas pueden variar en una posición dada. Es evidente que un bando puede tener desventaja material, pero a cambio disponer de un ataque que le permita ganar la partida. Hablamos aquí de una compensación por el material, unas ventajas que pueden superar el simple valor material establecido estáticamente, y producir una valoración distinta de las piezas.

Un simple ejemplo ilustrará esto: En la presente posición las blancas pueden coronar su peón, y si solamente tuviésemos en cuenta el valor material, les convendría transformar su peón en dama, la pieza más poderosa. Pero tras 1.f7=D las negras pueden jugar 1…Dc6+ dando jaque y tomando la torre a la jugada siguiente. En tal caso quedarían sobre el tablero rey y dama por bando lo que, jugando correctamente, debe conducir a tablas. Sin embargo, si en lugar de transformar el peón en dama, las blancas coronan un caballo, a pesar del menor valor material del caballo respecto a la dama, las blancas dan jaque al rey negro, obligan a éste a moverse, toman a continuación la dama negra con el caballo y la situación final deja a las blancas con una torre y un caballo de ventaja, lo que les garantiza el triunfo.

En esta situación concreta, un caballo ha resultado más fuerte que la dama, y aunque estas situaciones tan extremas son excepcionales, no hay que perder de vista estas posibilidades, pues es bastante frecuente la presencia de factores que, aunque no de modo tan radical, si suelen variar ligeramente los valores dados a las piezas de modo estático. Debe tenerse en cuenta que dicha valoración dinámica es algo que depende de factores que solamente se presentan durante un breve lapso en la partida, generalmente muy pocas jugadas, por lo que conviene saber reconocer estos factores cuando se presenten.

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